¿Las tendencias murieron?

Leí alrededor de veinte publicaciones sobre las tendencias que “se vienen” en 2026 y llegué a una conclusión clara: está todo desordenado, e incluso podría decirse que es caótico.

Por un lado, hay una gran parte de la población que considera que seguir tendencias en 2026 da cringe, es agotador y ya no es “cool”. En parte, entiendo ese argumento. En la era tecnológica, las tendencias se han vuelto tan fugaces que intentar seguirlas todo el tiempo resulta drenante.

Por lo tanto, lo que hoy se considera “cool” es tener un estilo propio, no seguir tendencias y no darle importancia a la opinión de los demás. El problema es que, si lo pensamos, eso también es una tendencia en sí misma. Un círculo vicioso del que no podemos salir.

Creo que las tendencias forman parte de la naturaleza humana y que, justamente por eso, no podemos escapar de ellas.

Al mismo tiempo, internet nos expone constantemente a todo tipo de personas, culturas y estilos. Los algoritmos, que pueden cambiar de un segundo a otro, nos muestran que no existe una única estética dominante, sino muchas coexistiendo al mismo tiempo. En ese sentido, sí se podría decir que las tendencias para el 2026 están “muertas”.

No porque desaparezcan, sino porque se multiplican. Las tendencias no se van a ir nunca; al contrario, hoy se manifiestan con más intensidad que antes. Aun así, creo que este año sí va a haber tendencias dominantes, aunque cada vez más débiles y fragmentadas.

Además, en un contexto atravesado por la Inteligencia Artificial, donde todo parece fácil y replicable, lo original y lo hecho con las propias manos —como el diseño y el arte— adquiere un valor estético muy superior.

Personalmente, soy una persona a la que le apasiona ver pasarelas y analizar tendencias. Al mismo tiempo, me gusta ver a alguien romper patrones y simplemente ser sí misma. Capaz ahí está la clave: no en elegir entre seguir o rechazar las tendencias, sino en verlas como una herramienta y no como mandato.

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