Color del año 2026: ¿se acabaron los colores del mundo?

Pantone anunció el Color del año 2026 y, por primera vez desde que inició esta tradición en 1999, eligió un blanco: Cloud Dancer.

La elección generó debate inmediato: no tanto por el color en sí, sino por lo que representa. ¿Qué significa que el ‘color del año’ sea un blanco? ¿Qué dice esto del momento cultural que estamos viviendo? Pantone explica que busca transmitir claridad, calma y una sensación de inicio. Sin embargo, también hay otras lecturas posibles —menos explícitas, pero igual de presentes— que vale la pena considerar.

Un aspecto generacional

Al principio de esta década, el diseño, la moda y las redes sociales atravesaron una etapa de alto contraste, brillo y estímulos constantes. Sin embargo, en los últimos años esa saturación empezó a disminuir y Pantone fue eligiendo colores más neutros.

Pantone lo interpreta como un color que invita a “bajar la intensidad”, algo que muchas tendencias visuales ya venían marcando: espacios más neutros, estéticas más limpias y mucha atención a lo minimalista.

Si bien no todos lo leen igual, parte de la conversación gira alrededor de cómo este color encaja con los hábitos de consumo de la Gen Z y los jóvenes adultos. El interés por el “quiet luxury”, los tonos neutros, las ideas que rozan lo conservador y las identidades más discretas son elementos frecuentes de esta generación.

Influencias externas

En paralelo, no podemos ignorar la coincidencia con el lanzamiento de LUX, el nuevo álbum de Rosalía, donde el blanco es protagonista en vestuario, visuales y concepto.

No se trata de decir que Pantone elige colores según un artista, pero sí de reconocer que estos lenguajes visuales conviven y se retroalimentan. Cuando una figura tan influyente instala una estética, es lógico que influya también en moda, diseño y comunicación.

Entonces… ¿se acabaron los colores del mundo?

La pregunta funciona más como punto de partida que como conclusión.

Si miramos la línea temporal, los colores previos ya sugerían una búsqueda de neutralidad:
• Peach Fuzz (2024)
• Mocha Mousse (2025)
• Cloud Dancer (2026)

El blanco de 2026 no implica que desaparezcan los colores vibrantes ni que el futuro será monocromo. Más bien, refleja una necesidad puntual del momento: simplificar, depurar, reorganizar. Cada año tiene su lectura, y esta vez, esa lectura se expresa desde el blanco.

Lo interesante es que deja abierta la interpretación:
• Para algunos, es una señal de conservadurismo.
• Para otros, un guiño hacia el álbum de Rosalía.
• Y para muchos, simplemente un color funcional que encaja con los hábitos actuales.

En cualquier caso, es un punto para observar cómo las tendencias estéticas acompañan —o responden— al estado general de la sociedad en su conjunto.

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