Anna Wintour dice adiós a Vogue tras 37 años. ¿Qué hay detrás de su salida y qué legado deja en el mundo editorial?
La referente más respetada de la industria ha anunciado el pasado 26 de junio que dejará su cargo en Vogue Estados Unidos. Sin embargo, este no es su final definitivo. Mantendrá su influyente cargo como directora global de contenidos del grupo Condé Nast, el gigante editorial que agrupa decenas de publicaciones en todo el mundo. Además, seguirá siendo la directora editorial global de todas las ediciones de Vogue y la directora artística del conglomerado, a excepción de The New Yorker.
Después de casi cuatro décadas marcando el pulso de la moda desde la redacción de Vogue, su salida deja un vacío que no es fácil de llenar. No solo por el peso de su figura, sino porque ella convirtió a la revista en una marca global con impacto más allá de la moda: política, arte, celebridades y cultura pop. Reemplazarla no es sólo cubrir un cargo, sino redefinir el rol de una revista que supo dictar lo que era tendencia durante generaciones.
Una visión que cambió la historia de la moda

Desde su primera portada en 1988 revolucionó por completo el concepto editorial de la revista. Mostró a la modelo Michaela Bercu con un jean deslavado y un suéter de Christian Lacroix. Fue un escándalo para la época: rompía con las portadas clásicas y elegantes de Vogue, e introducía un look más relajado y juvenil.
La mujer detrás de las gafas oscuras entendió algo que nadie había visto antes: que una revista podía ser mucho más que moda. Bajo su mando, Vogue se convirtió en un espacio de expresión e influencia cultural, política y artística.
Su fuerte personalidad le valió apodos como “Nuclear Wintour” y “El Diablo Vestido de Prada”. Fue la inspiración directa para el personaje de Miranda Priestly en El diablo viste a la moda, esa temida editora en jefe interpretada por Meryl Streep. Pero no es la única vez que su figura llegó a la ficción: también se rumorea que Edna Moda, la excéntrica diseñadora de Los Increíbles de Pixar, está inspirada en ella. El corte de pelo, los anteojos grandes y la actitud decidida no son coincidencia.
Del papel a la alfombra roja
Además de ser la excéntrica jefa de revista, también fue durante años la gran anfitriona del evento benéfico más importante de la moda: la Met Gala. Bajo su liderazgo, la gala no solo recaudó millones para el Instituto del Traje del Museo Metropolitano de Nueva York, sino que también se transformó en una cita obligada del calendario cultural global. Este año, por ejemplo, la temática fue Superfine: Tailoring Black Style. Cobertura completa aquí.

Ahora la gran pregunta es: ¿quién sigue? El puesto de director/a editorial de la edición estadounidense de Vogue está vacante, y no es cualquier sillón. No se trata solo de elegir a alguien con buen ojo para la moda, sino de encontrar a una persona que entienda el espíritu de esta nueva era: más diversidad, más redes sociales, más conexión con las audiencias jóvenes y una mirada fresca que mantenga el prestigio, pero lo saque del piloto automático. No hay confirmaciones todavía, pero el próximo capítulo de Vogue parece querer mirar más al futuro que al pasado.

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